Present and distracted at the same time

A guaco (laughing Falcon) interrupted our staff meeting this morning. We were sitting under the shade of an old higuerón (ficus). Although there were many of us, amply spaced, the branches of the tree were long enough to provide shade for all. Don César explained the work ahead - of preparing the land, planting coffee, planting more coffee. This meeting was different than previous ones. For the past two months we've talked about how to adapt to change, implementing protocols, the unpredictable global context, and many other heavy issues. Today we were focused on the road ahead - how to prepare this farm for many decades of coffee harvesting. And yet, despite the monumental work ahead, we let ourselves be interrupted by the awkward call of a bird. 

Halcón Falcon
As we gathered for a spaced group photo, we were distracted again, this time because we noticed mariolas (native stingless honey bees) buzzing around the same tree that shaded us. Later, as we walked around the farm to scope the work ahead, we stopped again at a water apple tree (if you don't know what these are, they taste exactly how their name sounds) and again stopped our work to climb, harvest ripe apples, eat & enjoy.

Water apple manzana de agua

In many ways, this rhythm of working with natural disruptions has been a constant for the last couple of months. As tourism has dropped in Monteverde, the noise of cars and people has died down, and wildlife reclaims its habitat, we are again tuning all our senses to the life around us. We continue working, but now stopping to observe a bird or bee or eat a juicy fruit picked from a tree, is not an interruption, but rather part of the work. Every minute detail we observe becomes integrated into our sense of place, identity, and work.
Colibrí Hummingbird

The farm where we are working this morning is located in Turín, about 9 km from our roastery. It's a new area to us and it had been largely unmanaged by the previous administrators. And yet, as we explore this new farm, we are constantly amazed by the legacy of the previous farm owners. It was clearly rich in biodiversity. Guillermo reminded us that our job was to leave this same legacy, so that those who came upon this farm in 100 years would be equally as amazed as we are today. Some of my co-workers were already talking about picking up old plastic bits they'd found, about preventing snake bites without killing snakes, and about planting new coffee without losing forest.


For many of us, this new awareness to our natural environment around us has meant stepping out of our comfort zones. All my co-worker baristas have literally stepped out behind the coffee bar and for the last month and changed their uniform to rubber boots, ragged t-shirts, shovels and machetes. Ironically, closing our two coffee shops has brought them
really close coffee, to the point where they are now planting hundreds of coffee plants a day, and performing many other farm tasks like second nature. We've also started shipping roasted coffee, entering a world that is completely new for us. No longer are we serving our clients and community face-to-face, in situations where we can talk about what they like and dislike about our coffee, observe their facial reactions, and share in the same experience. In this new digital world, we are sending coffee to people we perhaps have never met before. And it is exciting!

It is exciting but it also makes us nervous. How do we connect now? How can we know what our customers think? How can we share with them - as we did before - the process it took to get coffee from a tiny seed, to their cup? It's a new sense of responsibility, of feeling the obligation to be present in our work, to listen to the birds and bees, so that our work and the coffee produced through it carries a sense of place.

We will try to continue doing that,  through this blog - which we're updating as often as we can - , through the overwhelming world of social media, through roasted coffee shipped around the world, and through our hope that wherever you are reading this now, you, too, are letting yourself get distracted, hearing your house fellows in the background, sounds from the street, a little wind, a slight smell, any small detail that brings you to the here and now.

¡Hasta pronto!

Dear reader: we'll keep you posted with Café Monteverde's farm happenings as often as we can, through stories about the people, places and nature that creates our coffee. Check back in here weekly, subscribe to our newsletter, or follow us on IG of Facebook.
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Un guaco interrumpió nuestra reunión de personal esta mañana. Estábamos sentados a la sombra de un viejo higuerón. Aunque había muchos de nosotros, muy espaciados, las ramas del árbol eran lo suficientemente largas como para dar sombra a todos. Don César explicó el trabajo por delante: preparar la tierra, sembrar café, sembrar más café. Esta reunión fue diferente a las anteriores. Durante los últimos dos meses hemos hablado sobre cómo adaptarnos al cambio, implementar protocolos, el contexto global impredecible y muchos otros temas pesados. Hoy nos enfocamos en el camino a seguir: cómo preparar esta finca para muchas décadas de cosecha de café. Y, sin embargo, a pesar del trabajo monumental que tenemos por delante, nos dejamos interrumpir por la risa del guaco.

Cuando nos reunimos para una foto grupo (también espaciados), nos distrajimos otra vez, esta vez porque notamos las mariolas zumbando alrededor del mismo árbol que nos daba sombra. Más tarde, mientras caminábamos por la finca para evaluar el trabajo que teníamos por delante, nos detuvimos nuevamente en un árbol de manzanas de agua y nuevamente detuvimos nuestro trabajo para coger manzanas maduras, comer y disfrutar.

En muchos sentidos, este ritmo de trabajo con interrupciones naturales ha sido una constante durante los últimos meses. A medida que el turismo ha disminuido en Monteverde, el ruido de los automóviles y las personas ha cesado, y la vida silvestre recupera su hábitat, estamos ajustando todos nuestros sentidos a la vida que nos rodea. Seguimos trabajando, pero ahora detenerse para observar un pájaro o una abeja o comer una fruta jugosa no es una interrupción, sino parte del trabajo. Cada detalle que observamos se integra en nuestro sentido de lugar, de identidad y de trabajo.

La finca donde estamos trabajando esta mañana se encuentra en Turín, a unos 9 km de nuestra tostadora. Es un área nueva para nosotros y los administradores anteriores habían dejado de manejarla hace un tiempo. Y, sin embargo, a medida que exploramos, estamos constantemente asombrados por el legado que nos dejaron. Era un lugar claramente rico en biodiversidad. Guillermo nos recordó que nuestro trabajo consistía en dejar este mismo legado, para que quienes encuentre esta finca en 100 años se asombraran tanto como nosotros hoy. Algunos de mis compañeros de trabajo ya estaban hablando de recoger viejos pedazos de plástico que habían encontrado, de prevenir las mordeduras de serpientes sin matarlas y de plantar café nuevo sin perder el bosque.

Para muchos de nosotros, esta nueva conciencia de nuestro entorno natural que nos rodea ha significado salir de nuestras zonas de confort. Todos mis compañeros baristas literalmente han salido detrás de la barra y durante el último mes han cambiado su uniforme por botas de hule, camisetas sucias, palas y machetes. Irónicamente, cerrar nuestras dos cafeterías les ha acercado muchísimo al café, hasta el punto de que ahora están plantando cientos de almácigos al día y realizando muchas otras tareas agrícolas como si nada. También comenzamos a exportar café tostado, entrando en un mundo que es completamente nuevo para nosotros. Ya no estamos sirviendo a nuestros clientes y a la comunidad cara a cara, en situaciones en las que podemos hablar sobre lo que les gusta y lo que no les gusta de nuestro café, observar sus reacciones faciales y compartir la misma experiencia. En este nuevo mundo digital, estamos enviando café a personas que quizás nunca antes habíamos conocido. ¡Y es emocionante!

Es emocionante pero también nos pone nerviosos. ¿Cómo nos conectamos ahora? ¿Cómo podemos saber lo que piensan nuestros clientes? ¿Cómo podemos compartir con ellos, como lo hicimos antes, el proceso que llevó llevar el café de una pequeña semilla hasta su taza? Es un nuevo sentido de responsabilidad, de sentir la obligación de estar presentes en nuestro trabajo, de escuchar a las aves y las abejas, para que nuestro trabajo y el café producido a través de él tengan un sentido de lugar.

Trataremos de seguir haciéndolo, a través de este blog, que estamos actualizando con la mayor frecuencia posible, a través del abrumador mundo de las redes sociales, a través del café tostado enviado a todo el mundo y con la esperanza de que donde sea que esté leyendo esto ahora, usted también se está distrayendo, escuchando a sus compañeros de casa en el fondo, sonidos de la calle, una brisa de viento, un ligero aroma, cualquier pequeño detalle que del aquí y ahora.

¡Hasta pronto!

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Walking the coffee farm tree